Botiquín de casa: qué debería tener siempre
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Casi todas las casas tienen "algo" en un cajón para las emergencias pequeñas del día a día, pero muy pocas tienen un botiquín de verdad: completo, ordenado y sin medicamentos caducados desde hace tres años. No hace falta mucho espacio ni mucho dinero — solo saber qué merece la pena tener siempre a mano.
Lo básico que no debería faltar
- Termómetro digital. Los de mercurio ya no se venden por seguridad; uno digital de axila o frente es rápido y fiable.
- Tiritas de varios tamaños y un apósito estéril grande, para heridas más allá de un rasguño.
- Vendas y vendaje tubular, para esguinces o para sujetar una gasa sin usar esparadrapo directo sobre la piel.
- Antiséptico (clorhexidina o povidona yodada) para limpiar heridas antes de cubrirlas.
- Analgésico y antitérmico de uso común, y su versión pediátrica si hay niños en casa.
- Tijeras de punta roma y pinzas, para cortar vendas o quitar una astilla sin sustos.
- Suero fisiológico, útil para limpiar heridas, ojos o la nariz de los más pequeños.
Dos productos que casi siempre se echan en falta
Dónde guardarlo (y dónde no)
Un error muy habitual: guardar el botiquín en el baño. Es el sitio con más humedad y cambios de temperatura de toda la casa, justo lo peor para conservar medicamentos. Mejor un armario o cajón seco, fresco y fuera del alcance de los niños — aunque esté un poco menos a mano.
Revisión rápida, dos veces al año
Márcate una fecha fácil de recordar (el cambio de hora, por ejemplo) para repasar caducidades y reponer lo gastado. Si tienes dudas sobre si un medicamento sigue siendo seguro o cómo desecharlo correctamente, en la farmacia te lo resolvemos en un minuto — y los envases caducados se depositan en el punto SIGRE del mostrador, no en la basura normal.
Ver toda la sección de Botiquín →Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un farmacéutico o médico. Ante cualquier duda sobre tu caso concreto, pregúntanos — para eso estamos.